Macron cede a protestas; cancela gasolinazo

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El gobierno francés cedió ante 18 días de intensas movilizaciones.

Ayer, el primer ministro Edouard Philipe anunció la suspensión de varias medidas fiscales y del aumento en los precios de la gasolina.

Se busca restaurar la paz y la serenidad en el país”, dijo.

Acorralado por una crisis de descontento, con escenas de vandalismo en pleno corazón de París, el Ejecutivo hizo algunas concesiones a la espera de que los manifestantes pongan fin a las protestas.

El anuncio incluye la suspensión durante seis meses del alza de un impuesto a los combustibles, la congelación de los precios de la luz y el gas durante el invierno y el abandono de un plan para endurecer las revisiones técnicas de los coches más contaminantes.

Estas medidas generarán una pérdida de unos 2 mil millones de euros para el erario, es decir, el equivalente a 0.1 por ciento del Producto Interno Bruto.

Sin contar el impacto económico de las protestas en la capital francesa.

El gobierno mantendrá su objetivo de reducción de la deuda pública”, dijo el ministro de Finanzas, Bruno Le Maire.

El alza del impuesto a los combustibles, que debía entrar en vigor el 1 de enero, detonó las protestas del movimiento de los chalecos amarillos, que nació a mediados de noviembre en las redes sociales, sin líder ni estructura.

Ningún impuesto merece poner en peligro la unidad de la nación”, argumentó Philippe.

Y llamó al colectivo a manifestarse “en calma”.

El aumento al impuesto a los carburantes no se aplicará antes de ser discutido entre todas las partes implicadas”, precisó.

Además anunció una concertación a nivel nacional entre el 15 de diciembre y el 1 de marzo para completar y mejorar estas medidas.

Si no las encontraremos, sacaremos las conclusiones”, añadió.

Pese a los anuncios, los inconformes mantienen los llamados a las protestas.

Éric Drouet, vocero de los chalecos amarillos, convocó a los ciudadanos a una nueva movilización para el próximo sábado en Campos Elíseos, el Arco del Triunfo y la Plaza de la Concordia.

La gente está cada vez más motivada, se está organizando, seremos aún más numerosos”, declaró.

Además de este grupo, se sumaron estudiantes y paramédicos, lo que llevó las protestas a diferentes puntos de la ciudad francesa.

El descontento se contagió también al sureste del país, a la frontera con España y a Bélgica.

Ante esto, ayer Macron recibió a un integrante del movimiento, y más tarde visitó los locales incendiados.

Sin embargo, fue recibido con abucheos y letreros que pedían su renuncia.

De hecho, la popularidad del mandatario más joven de la historia de Francia alcanzó su nivel más bajo, con 23 por ciento, según una encuesta Ifop-Fiducial.