Ahí viene la lluvia… cuídese…

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ARCHIVO CONFIDENCIAL, POR ARMANDO VÁSQUEZ A.

Ahí viene la lluvia… cuídese…

DURANTE AQUEL TERREMOTO que impactó a San Luis Río Colorado –cuando hubo zanjas en el suelo–, lo que ocurrió en esa ciudad fue que las comunicaciones se apagaron, es decir, ni celulares, ni radios, ni nada funcionó.
El ayuntamiento contaba con un mimeógrafo y pudo reproducir volantes para que se corriera la voz de dónde estaban los refugios de ayuda. Funcionó.

El hecho es que dentro de los protocolos de las unidades de protección civil existen campañas de prevención en las que nos alertan de la necesidad de contar con un radio con pilas, almacenaje de agua, una lámpara o veladoras, comida y cosas así por el estilo. En SLRC nadie esperaba que ocurriera ese fenómeno pero ocurrió.
En el caso de Hermosillo, para su conocimiento lector, existen más de dos mil poblaciones rurales pequeñas a las cuales es difícil transmitir mensajes por más protocolos que existan. Se aíslan de todo.

Cuando andaba en mis andanzas de reportero, allá por el 94 y buscaba al comandante Marcos en las rancherías de Chiapas, pegadas a Ocosingo y la selva sobre todo (logré saber que Marcos andaba en Miami, pero regresemos al tema), resultó que la manera de comunicarse de la mayoría de las pequeñas comunidades era a través de esas radios viejitas de esas de banda ancha, esas que se presiona un botón para hablar, se suelta para oír y nuevamente se aplasta para hablar.
Ojalá les dotaran de esos instrumentos que aún se fabrican y son más baratos. Por lo menos para saber a dónde debe ir el helicóptero a su rescate.

No estamos acostumbrados a las lluvias, a las sequías sí. Tal vez de allí nuestro desconocimiento a qué hacer cuando hay agua en demasía.
Si estoy en un charco arriba de mi carro y hay un cable ¿si emite chispas es eléctrico?, ¿o si no, no lo es?, ¿me bajo del carro?, ¿cómo puedo pedir ayuda si no cuento con los instrumentos para hacerlo?, ¿todo el charco es conductor de electricidad o solo un área determinada?

Si hay un charco grande cerca de la casa formado a causa de la lluvia, ¿cuánto tiempo tardará en que empiecen a pulular los zancudos o a causar estragos que lo enfermen a uno?, aquí sí, ni idea. ¿Le echo cal?

Hablan de escuelas que sirven para albergues, no sé cuál me toca, ¿o cualquiera?, ¿y si está cerrada?, ¿tienen bodegas llenas con agua potable y colchonetas?… ¿Hay algún letrero por fuera que me indique que ese lugar es?
¿Y si entra agua a la casa?, cómo desconecto la energía eléctrica sin electrocutarme, hay que bajar los “suiches de la mufa” dicen, ¿pero cuándo?, ¿con el llovidón encima o en qué momento lo hago?, ¿cierro el gas para evitar que se fugue?, ¿qué posibilidades habrá de que el drenaje salga por el baño? Y en caso dado de qué ocurra, ¿qué hago?, ¿o cómo puedo saber si mi casa puede presentar ese problema?

La cinta en las ventanas es lógica simple contra el viento, ¿y si no tengo?, ¿les podré poner un par de cucharas grandes entrecruzadas? Los sacos de nylon para llenarlos de tierra y ponerlos frente a la puerta, ¿dónde los venderán? Ni hablar, a poner bolsas de plástico del Oxxo que sirvan de algo.

No te rasures, mantén siempre secos tus pies, cuidado con las rozaduras, eran consejos que me dieron colegas allá en la selva, por aquello de las infecciones. Hay que cuidar a los bebés, muy frecuente a rozarse.

Si manejas en la ciudad y te encuentras un burro de agua y no puedes sacarle la vuelta, vete por el centro de la calle para que salgas sesgadamente del apuro, es lo que he escuchado, tiene lógica, pero me sentiría más seguro si hay una campaña de tránsito sobre qué hacer en caso de lluvia en la ciudad o en carretera.

¿Y los viejitos?, ¿habrá alguna señal, alguna bandera arriba de sus casas que me indiquen que allí viven y de alguna manera como buenos vecinos estar atentos a sus necesidades? No sé, pero sería bueno poder ubicarlos sobre todo a los que viven solos y enfermos.

Me pregunto también si en la ciudad –cualquiera–, hay algún letrero que nos indiquen las caídas, flujos o comportamientos de las aguas. Me imagino que el asunto de los cerros es determinante, pero es bueno saberlo. Conozco por donde ir en el caso de Hermosillo, pero ¿y los turistas?…

Lo importante de esto es que requerimos más campañas antes, durante y después de un fenómeno natural. Y en esto el gobierno tiene mucha credibilidad.

EN FIN, no sé si me expliqué sobre las necesidades reales que requerimos saber para enfrentar cualquier fenómeno meteorológico. No se arriesgue lector, cuídese con estas lluvias. Por hoy es todo, el lunes le seguimos si Dios quiere. Por cierto GAD que no estamos en Texas.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 30 años de experiencia en medios escritos y de Internet, cuenta con posgrado en Administración Pública y Privada.
Correo electrónico: archivoconfidencial@hotmail.com
Twitter: @Archivoconfiden